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ACEITE DE CAÑAMO 500mL

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  • Código:ACEITE DE CAÑAMO 500mL
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Aceite de Cáñamo bio, de alta calidad: tiene un agradable sabor parecido a las almendras y es ideal para comer en crudo, ensaladas y platos fríos. También puede utilizarse para cocinar siempre que no se supere el punto d..

Aceite de Cáñamo bio, de alta calidad: tiene un agradable sabor parecido a las almendras y es ideal para comer en crudo, ensaladas y platos fríos. También puede utilizarse para cocinar siempre que no se supere el punto de inflamación (180-220°C).

Análisis nutricional por cada 100 ml

Energía: 819 Kcal/3367 kj
Proteínas: 0 g
Hidratos de carbono: 0 g
Grasa: 93 gramos
Grasa saturada: 9 g (10%)
Grasas monoinsaturadas: 10 g (11%)
Grasas poliinsaturadas: 71 g (76%)
Ácido gamma-linolénico: 3 g (3%)

Los valores analíticos están sujetos a las fluctuaciones habituales de productos naturales.

El aceite de cáñamo tiene un altísimo contenido en ácidos grasos esenciales poliinsaturados en una composición perfecta y única. Por lo tanto realiza una contribución indispensable a las necesidades nutricionales diarias y a la salud.

aceite cáñamo

Alimento

Sin duda, la semilla de cáñamo es el fruto oleaginoso con mayor valor nutricional. Desde hace miles de años, las semillas de cáñamo y el aceite de cáñamo se han utilizado como alimento humano. En el siglo XIX, el cáñamo era una planta oleaginosa muy conocida y apreciada

Desde mediados de los años 90, el cáñamo celebra su regreso como recurso natural y como proveedor de una semilla de gran valor y de un aceite vegetal muy apreciado. Sólo recientemente, la ciencia a descubierto lo verdaderamente valiosa que es la semilla de cáñamo lo que profetiza un gran futuro para el cáñamo como productor de semillas y aceite. ¿Qué es lo que hace que sean tan valiosos el aceite y las semillas de cáñamo? El aceite de cáñamo es particularmente rico (90%) en ácidos grasos poliinsaturados, que son de vital importancia para el organismo humano. En este caso, hay que hacer mención especial de los ácidos grasos: ácido linoleico (50-70%) y el ácido alfa-linoleico (15-20%). En los aceites comestibles, el ácido graso omega-3, en este caso el ácido alfa-linoleico, rara vez aparece representado en tales proporciones tan significativas. El aceite de cáñamo, debido a su composición en ácidos grasos, en general está considerado uno de los aceites comestibles más valioso. Los expertos en grasas Dr. Ulrich Strunz y Andreas Jopp escribieron en su reciente libro “En forma con grasa (Fit With Fat)” – “… para el equilibrio adecuado de las hormonas de los tejidos es necesario que los ácidos grasos omega-6 y omega-3 se apliquen en una proporción de 3:1. Sin embargo, recibimos 20 veces más grasas omega-6. La proporción de omega-6 y omega-3 en el aceite de cáñamo es de 3:1. Debido a ello, el aceite de cáñamo es uno de los principales suministradores de omega-3.” (Strunz & Jopp 2002)

De 15 a 20 g de aceite de cáñamo son suficientes para cubrir completamente las necesidades diarias de ácidos grasos esenciales de una persona. Como parte de la alimentación diaria, el aceite de cáñamo protege de una serie de enfermedades metabólicas, cardiovasculares y por lo tanto coronarias, que según las investigaciones actuales se desarrollan generalmente debido a la ingesta excesiva de ácidos grasos saturados.

Con estos ingredientes, las semillas y el aceite de cáñamo no sólo tienen un valor nutritivo especial – sino que además tiene una amplia variedad de aplicaciones terapéuticas. El ácido alfa-linoleico tiene, junto con el ácido graso omega-3 tienen un efecto comparable a los aceites de pescado por lo que puede aplicarse terapéuticamente en las enfermedades cardiovasculares y en las inflamaciones crónicas. Además otro compuesto merece una atención especial como agente terapéutico. El cáñamo pertenece a las pocas plantas oleaginosas cuyas semillas contienen ácido gamma-linoleico (2-4%) (GLA). En el cuerpo humano, una deficiencia de ácido gamma-linoleico puede provocar serias enfermedades metabólicas. En tales casos, si se aplica ácido gamma-linoleico, se pueden mejorar diferentes estados de esas enfermedades. Entre ellas se encuentran la neurodermitis, el síndrome premenstrual, la artritis reumática y la neuropatía diabética – por mencionar solamente unas cuantas de las áreas más importantes.

aceite cáñamo

Semilla de cáñamo
Desde la perspectiva botánica, la semilla de cáñamo está clasificada como fruto seco, está cubierta por una cáscara fina y transparente. La semilla, que es muy nutritiva, tiene un color de marrón oscuro a gris oscuro, a veces incluso verde-gris. La semilla de cáñamo tiene un diámetro de 3-4 mm. y mil semillas pesan de 15-20 g.

Ocho del total de 21 aminoácidos no pueden ser producidos por el organismo humano. Deben obtenerse de fuentes externas para que las proteínas necesarias se produzcan en cantidades suficientes. Estos ocho aminoácidos reciben el nombre de aminoácidos esenciales.

La proteína de cáñamo contiene los ocho aminoácidos esenciales por lo que es muy valiosa. El componente principal es la globulina edestina, que se digiere con mayor facilidad que la proteína de soja y debido a su óptima composición de aminoácidos se metaboliza con gran facilidad. Por lo tanto, la semilla de cáñamo es una excelente fuente de proteínas para el cuerpo humano, a partir de las cuales éste puede sintetizar todas las proteínas vitales. Debido a su similitud con las proteínas globulares de nuestro plasma sanguíneo, el organismo puede producir, por ejemplo, inmunoglobulinas, que juegan un papel muy importante en la resistencia a las enfermedades.

Aceite de cáñamo
Para producir el valioso aceite de semilla de cáñamo, es necesaria un cosecha y un prensado cuidadosos. La semilla está envuelta en una cáscara firme, que protege su contenido de las influencias medioambientales, especialmente del oxígeno y de la luz. Para producir aceite, hay que prensar la semilla hasta que suelta el aceite. Es necesario realizar este paso con gran cuidado. Durante el prensado se produce calor, que si llega a mucha temperatura podría alterar químicamente de manera negativa las grasas y las proteínas.

Por esta razón, cuando se produce el aceite comestible, se aplica el prensado en frío. En el que no se permite que la temperatura supere los 40 °. Debido a este prensado en frío tan cuidadoso y el llenado hermético en botellas oscuras, se preservan los valiosos ácidos grasos y también el sabor natural “almendrado” del aceite.

El aceite de cáñamo es excelente para cocinar, no solo por su sabor especial sino también por su riqueza en ácidos grasos esenciales.

Debido a su espectro de ácidos grasos, el cáñamo pertenece nutricionalmente a las plantas oleaginosas de primer nivel y debería sustituir a los aceites de cocina habituales en todo lo posible, o al menos combinarse con ellos. Como el punto en el que empieza a humear del aceite comestible de cáñamo sin refinar empieza a los 165 °, no debería ser utilizado para fritos ya que en este proceso se superan temperaturas de 165 °. En este caso se destruyen los ácidos grasos y se afecta de manera desfavorable al sabor del aceite de cáñamo.

El aceite de cáñamo es adecuado para cocinar al vapor y cocer mientras que se evite la presencia de agua a altas temperaturas. Aparte de esto, puede utilizarse para aliños de ensaladas, adobos y salsas frías. El ácido graso más importante para los humanos y los mamíferos es el ácido linoleico, que es un ácido omega-6 dos veces insaturado. Se encuentra presente en muchas aceites de plantas y en el aceite de cáñamo presenta una concentración de más del 50 %. Según las recomendaciones de la Asociación Alemana de Nutrición (Deutsche Gesellschaft für Ernährung 1991) las necesidades diarias de ácido linoleico de un adulto son de alrededor de 7 g., aunque se recomienda una cantidad de 10 g. Esto sería el equivalente a 50-60 semillas de cáñamo o 15-20 g. de aceite de cáñamo diariamente.

Los aceites contenidos en las semillas de cáñamo están considerados en general como los aceites comestibles más valiosos. “Debido a su perfil de ácidos grasos extraordinariamente bien equilibrado, una persona podría alimentarse de semillas o aceite de cáñamo sin sufrir ninguna deficiencia de ácidos grasos esenciales. El contenido del 3 % de ácido gamma-linoleico (GLA) le hace único entre los aceites comestibles.” y “La composición de ácidos grasos en nuestra nutrición ha cambiado en este siglo. Los aceites con un contenido bajo de ácidos grasos son los comunes en las tiendas de comestibles. Compramos aceites, que han sido alterados al haber estado expuestos al calor y a componentes químicos. Por desgracia, sus nutrientes naturales se transforman completa o parcialmente en sustancias dañinas: por ejemplo, ácidos grasos trans, polímeros y otros materiales. A través del hidrogenado, que se utiliza desde los años 30 en gran escala para producir margarinas y grasas de soporte – muchas sustancias grasas alteradas llegan hasta nuestra comida. Los aceites “blancos” y las grasas “blancas” de las comidas refinadas son nutricionalmente comparables al azúcar blanca refinada y a la harina blanca, no contienen proteínas, están desmineralizados, no contienen vitaminas, ni tampoco fibra alimenticia. No se pueden metabolizar adecuadamente y nos restan vitaminas y minerales de nuestro organismo. A largo plazo, se producen síntomas de deficiencias.

Fuente: “Grasas que curan, grasas que matan (Fats That Heal, Fats That Kill).“ Vancouver 1993 por Udo Erasmus. Científico nutricionista.
Estos textos han sido recopilados en colaboración con Nova Institut (Autores: D. Kruse / M. Karus)

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